Investigadores identificaron biomarcadores de Ácido Ribonucleico -ARN-(RNA en inglés) derivados del cerebro que podrían ayudar a detectar la enfermedad de Alzheimer mediante un simple análisis de sangre, reduciendo la dependencia de costosos estudios cerebrales y punciones lumbares invasivas.
El ARN, se indica, es un ácido presente en todas las células vivas que tiene similitudes estructurales con el ADN y también diferencias con este.
Los resultados del estudio fueron publicados en Nature Communications, que informa que el equipo analizó diminutas estructuras liberadas por las células que transportan información molecular desde el cerebro hacia el torrente sanguíneo y encontró firmas de ARN claramente asociadas con la enfermedad.
Un nanopartículo recientemente caracterizado, llamado SECmere, mostró señales especialmente fuertes relacionadas con el cerebro.
La enfermedad de Alzheimer, se recordó, es la forma más común de demencia. Se estima que afecta a más de 55 millones de personas en todo el mundo y que superará los 150 millones para 2050.
Sin embargo, el diagnóstico puede ser difícil, especialmente en etapas iniciales cuando los síntomas se superponen con otras condiciones. Por ello, el diagnóstico temprano es cada vez más importante para intervenir antes de que ocurra daño cerebral irreversible o deterioro cognitivo.
Los enfoques diagnósticos actuales suelen depender de estudios de imagen costosos o procedimientos invasivos, como la punción lumbar para analizar el líquido cefalorraquídeo. Pruebas menos invasivas basadas en biomarcadores sanguíneos podrían ofrecer una alternativa más práctica para el tamizaje clínico rutinario.
Estos resultados destacan biomarcadores de ARN específicos del cerebro que circulan en la sangre y que podrían servir como base para un análisis sanguíneo simple para detectar Alzheimer. Esto se suma a los esfuerzos por desarrollar herramientas accesibles para diagnosticar la condición neurodegenerativa antes de que los síntomas se vuelvan graves.
-¿Qué descubrieron los investigadores?
El estudio se centró en las vesículas y partículas extracelulares (EVPs), diminutas estructuras rodeadas por membranas que las células liberan y que circulan por todo el cuerpo. Algunas EVPs pueden cruzar la barrera hematoencefálica y transportar información molecular desde el cerebro hacia la sangre.
Usando muestras de sangre y tejido cerebral de personas con Alzheimer y de individuos sin la enfermedad, los investigadores desarrollaron un método para aislar distintos tipos de EVPs y analizar su contenido de ARN.
El equipo identificó firmas de ARN vinculadas al Alzheimer dentro de estas partículas circulantes. En particular, descubrieron este nuevo tipo de nanopartícula extracelular pequeña, que denominaron SECmere.

Según los investigadores, los SECmeres estaban enriquecidos con marcadores asociados a células cerebrales y podrían ofrecer una imagen más clara de los cambios relacionados con la enfermedad que ocurren en el cerebro.
“Los SECmeres son nanopartículas de menos de 50 nanómetros… significan que están transportando ARN en la sangre desde células cerebrales de origen. Este estudio identifica biomarcadores de ARN específicos del cerebro en sangre, allanando el camino para un diagnóstico temprano y más sencillo del Alzheimer”, explican.
¿Por qué son importantes los biomarcadores de ARN?
Actualmente, la mayoría de las pruebas sanguíneas para Alzheimer se enfocan en medir proteínas asociadas con la enfermedad, como amiloide-beta y tau fosforilada.
Se resalta que en el 2025, la FDA aprobó la primera prueba sanguínea basada en proteínas para diagnóstico de Alzheimer, lo que refleja el creciente interés en enfoques de detección menos invasivos.
Sin embargo, el equipo sugiere que el ARN podría revelar procesos de la enfermedad incluso antes que los marcadores proteicos. Proponen que los cambios en ARN podrían ocurrir antes de que se acumulen proteínas o se desarrollen alteraciones detectables en el cerebro, ofreciendo una ventana más amplia para intervenir.
También señalan que las EVPs podrían funcionar como una especie de “biopsia líquida” del cerebro, proporcionando información sobre cambios neurológicos a partir de una simple muestra de sangre.
Una prueba sanguínea capaz de identificar cambios relacionados con el Alzheimer antes del deterioro significativo podría ayudar a monitorear personas en riesgo, mejorar la selección de pacientes para ensayos clínicos y permitir tratamientos más tempranos.
El siguiente objetivo del equipo, se adelantó, es realizar un estudio longitudinal para determinar cuándo comienzan a aparecer estos biomarcadores en la cascada de la enfermedad y desarrollar un ensayo PCR simple y económico para medir cambios de ARN en sangre.
¿Cuándo podrían usarse estas pruebas en la práctica clínica?
Se advierte que, aunque los hallazgos son prometedores, el estudio aún está en una fase temprana y que se necesitarán ensayos clínicos más grandes y cegados antes de que los biomarcadores de ARN puedan utilizarse de forma rutinaria.
Tampoco está claro cuán bien estos biomarcadores pueden distinguir el Alzheimer de otras formas de demencia o trastornos neurológicos, por lo que será necesaria una validación adicional en poblaciones diversas y distintos entornos clínicos.
Aun así, los resultados se suman a un campo en rápida expansión centrado en la detección sanguínea del Alzheimer.
Aunque se requiere más investigación, los SECmeres podrían ofrecer una vía hacia diagnósticos más simples y menos invasivos, complementando o incluso mejorando los enfoques basados en proteínas y ayudando a detectar la enfermedad más temprano que nunca, se señala.
