Un nuevo estudio muestra cómo los edulcorantes (Sweeteners) cotidianos y medicamentos comunes pueden combinarse para alterar las bacterias intestinales.
El mismo fue publicado en Molecular Systems Biology y concluye que ciertos edulcorantes comerciales —incluidos los artificiales— ralentizan o detienen el crecimiento de bacterias intestinales beneficiosas, ya sea por sí solos o mediante efectos potenciados cuando se combinan con ciertos compuestos y medicamentos.
Los investigadores estiman que alrededor del 75% de todos los alimentos procesados incluyen un edulcorante comercial, ya sea artificial, natural o alcoholes de azúcar.
Estudios anteriores han relacionado el consumo de edulcorantes artificiales con un mayor riesgo de enfermedad cardíaca, accidente cerebrovascular, diabetes tipo 2, síndrome metabólico, deterioro cognitivo, enfermedad renal crónica y cáncer.
También se ha demostrado que los edulcorantes artificiales pueden tener un impacto negativo en el microbioma intestinal.
Se informó que para este estudio, los investigadores utilizaron un modelo in vitro en el que se cultivaron 25 especies diferentes de bacterias intestinales en laboratorio. Estas incluían bacterias beneficiosas, dañinas y neutrales.
Cada especie bacteriana fue expuesta a 39 edulcorantes comerciales comunes, entre ellos:
- Edulcorantes artificiales: aspartame (Equal/NutraSweet), sacarina (Sweet’N Low) y sucralosa (Splenda).
- Edulcorantes naturales: mogrósido V (monk fruit), esteviósido (Stevia) y sacarosa (azúcar común).
- Alcoholes de azúcar: sorbitol, maltitol, eritritol (Truvia) y xilitol.
En declaraciones para la publicación de temas de Salud, Medical News, Kiran Raosaheb Patil, PhD, profesor de biología de sistemas moleculares en la Universidad de Cambridge y coautor del estudio, explicó que es importante entender los mecanismos moleculares mediante los cuales los edulcorantes pueden afectar procesos fisiológicos.
Informó que:
- El 75% de los edulcorantes comerciales cambian el crecimiento de bacterias intestinales
- Al finalizar el estudio, los investigadores encontraron que aproximadamente el 75% de los 39 edulcorantes probados alteraron el crecimiento de al menos una especie bacteriana intestinal.
- Señaló que aún no se sabe cómo estos resultados se traducen al contexto humano, pero que los futuros estudios deberían considerar los efectos directos sobre el crecimiento y metabolismo de las bacterias intestinales.
- Los edulcorantes pueden interactuar con medicamentos
- Los científicos también probaron cada edulcorante en combinación con compuestos comunes como cafeína y vainillina, así como con ocho medicamentos ampliamente utilizados.
Explicó que se observaron más de 100 interacciones. La más llamativa fue la combinación de isosteviol —un derivado de la stevia— con el antidepresivo duloxetina, que suprimió dos bacterias intestinales importantes para la salud digestiva.

Agregó Patil que varios compuestos derivados de la stevia mostraron interacciones sinérgicas con la duloxetina, destacando que los edulcorantes pueden interactuar con medicamentos y que estos “efectos de mezcla” deben estudiarse en ensayos clínicos, por lo que se necesitan estudios en humanos
El gastroenterólogo Ashkan Farhadi, MD, comentó a la misma publicación que este es uno de los estudios más completos sobre los efectos de los edulcorantes en el microbioma intestinal, aunque reconoció que se necesitan estudios en animales y humanos para confirmar si los edulcorantes afectan negativamente el crecimiento de bacterias beneficiosas en el intestino humano.
¿Cómo puedo reducir el consumo de edulcorantes?
Monique Richard, MS, RDN, LDN, dietista registrada, recomienda en este mismo escrito lo que debe hacerse para reducir el consumo de edulcorantes :
- Elegir agua con infusiones de frutas, hierbas o agua con gas en lugar de bebidas con edulcorantes artificiales.
- Reducir gradualmente la cantidad de edulcorante en café o té.
- Usar alimentos naturalmente dulces: bayas, duraznos, manzanas asadas, canela, vainilla, cítricos y especias.
- Usar endulzantes naturales como miel local, jarabe de arce, melaza o pasta de dátiles, en pequeñas cantidades.
Enfatizó que el objetivo no es solo “menos azúcar”, sino aumentar la variedad de alimentos vegetales. A medida que los alimentos integrales reemplazan los ultraprocesados, el consumo de edulcorantes disminuye de forma natural, afirmó.
