Un nuevo análisis realizado en zonas costeras de Estados Unidos vincula concentraciones más altas de microplásticos marinos con una mayor prevalencia de enfermedades crónicas, lo que plantea nuevas preguntas sobre cómo la contaminación ambiental podría intersectar con la salud cardiovascular y metabólica.
Estudio: Marine microplastic concentration and associations with stroke and chronic disease prevalence.
El estudio fue publicado en la revista npj Cardiovascular Health, que informa que los investigadores analizaron las concentraciones de microplásticos marinos en áreas costeras.
-Microplásticos marinos y antecedentes cardiovasculares
Se explica que la contaminación por plásticos se ha implicado en la alteración de ecosistemas y la salud humana. Los micro- y nanoplásticos (MNP) están ampliamente distribuidos en el ambiente y han surgido como un posible factor de riesgo para la enfermedad cardiovascular (ECV).
Se han detectado MNP en alimentos, aire y agua. Las estimaciones indican que los seres humanos ingieren o inhalan millones de partículas de MNP a lo largo de su vida.
Los análisis in vitro sugieren que los MNP pueden activar vías fisiopatológicas relevantes para el desarrollo de ECV, y evidencia preliminar en humanos respalda su posible papel patológico en el sistema cardiovascular.
-Diseño del estudio sobre microplásticos en zonas costeras de EE. UU.
Se informa que en este estudio, los investigadores obtuvieron datos sobre niveles ambientales de MP entre 1972 y 2019 del Centro Nacional de Información Ambiental (NCEI) de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA).
Las tasas de prevalencia de diabetes, cáncer, ictus e hipertensión se obtuvieron de la base de datos PLACES de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC). Las variables ambientales y sociodemográficas incluyeron el índice de vulnerabilidad social (SVI), ingresos del hogar, niveles de contaminación del aire, demografía poblacional y tasas de empleo.
El conjunto de datos incluyó 709 sectores censales costeros, agrupados en cinco categorías de concentración de MP: muy baja, baja, media, alta y muy alta. El estudio incluyó sectores censales con al menos un punto de muestreo de MP dentro de los 200 metros del límite costero del sector. Las asociaciones entre niveles de MP y prevalencia de enfermedades se evaluaron mediante pruebas de correlación.
-Hallazgos sobre enfermedades crónicas
Los sectores censales con concentraciones elevadas de MP mostraron mayores tasas de prevalencia de ictus (infarto cerebral), hipertensión y diabetes. En particular, la prevalencia de ictus fue mayor en áreas con niveles muy altos de MP que en áreas con niveles muy bajos
Los porcentajes de residentes afroamericanos y de residentes socialmente vulnerables aumentaron con los niveles crecientes de MP. Asimismo, varias variables ambientales —incluyendo contaminación lumínica y proximidad al tráfico— fueron más altas en áreas con mayores concentraciones de MP,
El índice de vegetación de diferencia normalizada (NDVI) y los ingresos medianos del hogar disminuyeron a medida que aumentaban los niveles de MP. Las áreas con mayores niveles de MP coincidieron con regiones con múltiples indicadores de desventaja ambiental y socioeconómica, menores ingresos y mayores tasas de personas sin seguro médico.
Las concentraciones de MP se correlacionaron con ictus, diabetes e hipertensión. Los sectores censales con mayor exposición a MP presentaron una prevalencia significativamente más alta de estas condiciones crónicas.
La exposición a MP fue un predictor significativo de la prevalencia de ictus junto con ingresos medianos y proximidad al tráfico, aunque los factores socioeconómicos dominaron el modelo.
-Exposición a microplásticos e implicaciones para la salud pública
En conjunto, la contaminación por MP podría estar vinculada a una mayor prevalencia de ictus, hipertensión y diabetes. Las razones de prevalencia aumentaron con las concentraciones crecientes de MP..
Se adviete, sin embargo, que el estudio presenta varias limitaciones: las mediciones de MP se recopilaron durante muchos años antes de 2019, mientras que los datos de covariables y enfermedades provienen de 2019, lo que podría generar errores de clasificación de exposición.
Comprender cómo los contaminantes ambientales, incluidos los MP, contribuyen a las enfermedades no transmisibles es crucial para desarrollar políticas regulatorias e intervenciones de salud pública. Se requiere más investigación para determinar mecanismos causales e informar intervenciones destinadas a reducir la exposición a MP y sus efectos adversos, concluyen.

