Es común en chicles, productos de cuidado oral, bebidas y alimentos
Un análisis a largo plazo estudió los efectos del edulcorante artificial xilitol sobre eventos cardiovasculares en la población general y concluyó que niveles altos de xilitol en sangre se asociaron con un mayor riesgo de eventos cardiovasculares en comparación con niveles bajos.
El xilitol, se indicó, es un edulcorante común en chicles, productos de cuidado oral, bebidas y alimentos.
Los resultados de este estudio se presentaron a finales del pasado mes de agosto en el Congreso de la Sociedad Europea de Cardiología.
Dicha entidad resume en un escrito los resultados y comienza con recordarnos que los edulcorantes artificiales se utilizan ampliamente para reemplazar el azúcar.
Resaltan a renglón seguido que “el xilitol es un alcohol de azúcar que aparece de forma natural en el cuerpo como subproducto del metabolismo de la glucosa y está presente en algunos alimentos naturales en cantidades muy bajas. También se añade —a menudo en cantidades más de 1,000 veces superiores— para endulzar productos alimentarios, bebidas y artículos de cuidado oral”.
Se informa que el equipo de investigación analizó datos de 17,710 participantes en dos cohortes observacionales prospectivas: el Canadian Longitudinal Study on Aging (CLSA) y el European Prospective Investigation into Cancer (EPIC)-Norfolk
Las personas con niveles de xilitol en el cuartil más alto mostraron un riesgo sustancialmente mayor de eventos cardiovasculares adversos mayores (definidos como muerte, infarto de miocardio o accidente cerebrovascular) que aquellas en el cuartil más bajo.
En el CLSA, durante un seguimiento de 6 años, el riesgo de un evento cardiovascular mayor fue 57% más alto en quienes tenían los niveles más elevados frente a los más bajos, incluso después de corregir por factores de riesgo conocidos (edad, sexo, tabaquismo, lípidos, diabetes e hipertensión).
En el EPIC-Norfolk, durante 30 años de seguimiento, el riesgo fue 18% más alto en el grupo con niveles más elevados frente al grupo con niveles más bajos.
Tomados en conjunto con los datos de los cuartiles intermedios, los resultados de ambas cohortes sugieren una relación dosis-dependiente: a mayor nivel de xilitol en sangre, mayor tasa de eventos cardiovasculares.
Además, los investigadores mostraron que el aumento en eventos cardiovasculares con xilitol fue consistente independientemente de características basales como edad y sexo.
El presentador del estudio, Doctor Marco Witkowski, del Hospital Universitario Charité, Berlín, Alemania, también destacó que la asociación era independiente de factores como índice de masa corporal, hipertensión, diabetes y niveles de lípidos, que podrían predisponer a las personas a consumir productos bajos en calorías.
“En estudios previos demostramos que el xilitol puede aumentar la capacidad de las plaquetas para formar coágulos” dijo. “También encontramos que niveles altos de xilitol en sangre se relacionaban con eventos cardiovasculares en individuos de alto riesgo durante un periodo de 3 años. Aquí estudiamos si el xilitol incrementa los eventos cardiovasculares en una muestra más grande de la población general y durante un seguimiento mucho más prolongado.”
“El público consume edulcorantes artificiales pensando que son más saludables que el azúcar, y en general son considerados seguros por las agencias regulatorias”, señaló el Dr. Witkowski. “Nuestros hallazgos a largo plazo en la población general resaltan lo poco que sabemos sobre la seguridad cardiovascular del xilitol e indican que se necesitan más estudios, especialmente porque la cantidad de xilitol en los productos continúa aumentando.”
Por su parte el Profesor Dan Atar, miembro del Comité de Comunicación de la ESC, dijo en el escrito que: “Los edulcorantes artificiales son ampliamente aceptados por la sociedad moderna, y las evaluaciones de seguridad han sido buenas y otorgadas por las autoridades regulatorias. Sin embargo, en este trabajo observacional parece que el xilitol tiene un efecto negativo a largo plazo sobre los eventos cardiovasculares en la población general. Como en todos los estudios observacionales, es difícil inferir causalidad, pero este trabajo muestra que se requieren más investigaciones sobre este tema de importancia social.”

