Un nuevo estudio descrito como de gran tamaño sugiere una asociación entre una mayor exposición a la luz nocturna y cambios en la estructura y función del corazón.
Los hallazgos del mismo fueron publicados en European Heart Journal, y se afirma que estos se suman a la evidencia que vincula la exposición a la luz nocturna con la salud cardiovascular.
Se informa que los investigadores analizaron datos de 11,071 participantes del UK Biobank. Durante 7 días, estos participantes usaron un sensor en la muñeca que medía su exposición a la luz, permitiendo estimar cuánta luz recibían por la noche.
Aproximadamente 3 años después, se les realizó una resonancia magnética cardíaca (MRI) para examinar la estructura y función del corazón.
Se comparó a quienes estaban expuestos a más de 3 lux de luz nocturna con quienes casi no tenían exposición. Se aclaró para contexto que una noche muy oscura al aire libre puede tener menos de 1 lux, mientras que la iluminación interior es mucho más brillante).
Los resultados, se indica, sugieren que quienes tenían mayor exposición nocturna mostraron varias diferencias en la estructura y función cardíaca.
El autor principal, Lu Qi, (MD, PhD, FAHA), explicó que existen dos tipos de medidas cardíacas:
- funcionales (sin alteraciones físicas)
- estructurales (con cambios físicos)
Estas alteraciones pueden ocurrir antes de que aparezcan enfermedades cardiovasculares.
Entre los hallazgos más importantes:
- Pared ventricular izquierda más gruesa
- Menor espacio dentro de la cavidad
- Menor capacidad del músculo cardíaco para flexionarse durante el latido
- Cambios en el ventrículo derecho y la aurícula izquierda
Estos cambios,señaló, son consistentes con el remodelado cardíaco, un proceso en el que el corazón modifica su estructura y función en respuesta a estrés o lesión. Aunque inicialmente puede ser adaptativo, con el tiempo puede aumentar el riesgo de insuficiencia cardíaca.
¿Por qué la luz nocturna podría afectar el corazón?
Se aclara que, como estudio observacional, este no puede demostrar causalidad. Sin embargo, los investigadores proponen varios mecanismos posibles:
- La luz nocturna puede afectar la duración y calidad del sueño, lo que aumenta el riesgo cardiovascular.
- La luz es una señal clave para el reloj circadiano.
- La exposición nocturna puede alterar señales biológicas que indican al cuerpo que es hora de descansar.
- Esto puede afectar el sueño, la producción hormonal, el metabolismo, la presión arterial y otros procesos fisiológicos.
La luz nocturna también se relaciona con factores como:
- vida urbana
- horarios laborales
- hábitos de sueño
- nivel socioeconómico
- uso de dispositivos electrónicos
Estos factores podrían influir en los resultados.
Además, la exposición a la luz se midió durante un período corto, y el corazón se evaluó 3 años después, lo que dificulta determinar cómo la exposición prolongada afecta al corazón.
Por ello, reconocen, se necesitará más investigación para saber si reducir la luz nocturna puede prevenir o revertir estos cambios cardíacos.
¿Qué podemos hacer para reducir la luz nocturna?
Reducir la luz innecesaria por la noche es relativamente sencillo, sostiene la reseña del estudio y se ofrecen las siguientes opciones:
- Apagar luces artificiales en el dormitorio
- Cerrar cortinas opacas
- Usar iluminación cálida y tenue por la noche
- Cubrir pequeños LED de dispositivos
- Usar cortinas blackout o antifaz
- Reducir el uso de pantallas antes de dormir
Se afirma como expresión final que, aunque los hallazgos no establecen un vínculo directo, se suman a la evidencia sobre cómo el entorno moderno —luz artificial, sueño alterado, contaminación del aire, ruido— puede influir en la salud cardiovascular.

