La Organización Mundial de la Salud (OMS) declaró el 17 de mayo que el actual brote de ébola en la República Democrática del Congo y Uganda constituye “una emergencia de salud pública de importancia internacional”. Esta designación suena alarmante, pero tiene un significado más específico de lo que la mayoría de la gente supone, afirma un editorial de la publicación sobre temas de Salud Medical News.
Recuerda el escrito que ya se han reportado al menos 600 casos sospechosos y 139 muertes sospechosas en ambos países y que un trabajador de la salud estadounidense fue diagnosticado y está recibiendo tratamiento en Alemania.

Informan que una de las razones por las que la OMS elevó su nivel de preocupación es que la cepa Bundibugyo, responsable de este brote, no cuenta con una vacuna aprobada ni con un tratamiento específico.
Citan a la especialista en enfermedades infecciosas Monica Gandhi, profesora de medicina en la Universidad de California en San Francisco, quien señala que un escenario de pandemia sigue siendo poco probable. “El ébola no se transmite por el aire ni por contacto casual; requiere contacto prolongado con fluidos corporales o secreciones de una persona infectada”, explicó.
Resaltan que el COVID se clasificó primero como una emergencia sanitaria global antes de ser elevado a categoría de pandemia. La emergencia por mpox de 2022–23 nunca escaló. La declaración actual indica que se necesita coordinación internacional, pero no que la enfermedad se esté propagando de manera incontrolable. Para quienes están fuera de las regiones afectadas, el riesgo práctico sigue siendo muy bajo, sostienen.
