En algún momento en nuestras vidas, probablemente hemos tenido que despertarnos en la noche para orinar. El embarazo, beber demasiada agua antes de dormir o ciertas condiciones que se vuelven más comunes con la edad pueden hacer que los viajes nocturnos al baño ocurran con mayor frecuencia, sostiene un artículo que evalúa el tema en la sección de Salud del diario Washington Post.
En general, indican, despertarse ocasionalmente por la noche con ganas de orinar —lo que se conoce como nocturia— no suele ser un problema. Sin embargo, si ocurre de manera habitual más de dos veces por noche o interfiere con el sueño, los médicos pueden recomendar cambios simples en el estilo de vida o, si es necesario, medicamentos.
Citan en este análisis a Jeffrey P. Weiss, que es profesor y director de urología en SUNY Downstate Health Sciences University, y quien ha estudiado la nocturia durante 30 años. Este explica que la necesidad de consultar a un médico depende del nivel de molestia: por lo que si sucede con suficiente frecuencia como para incomodarte, es momento de evaluarlo.
La nocturia, afirman, es común: afecta a 1 de cada 3 adultos mayores de 30 años, y su prevalencia aumenta con la edad, llegando hasta un 60 % en personas mayores.
Mencionan tres causas principales:
1. Producción excesiva de orina
En este caso el cuerpo puede producir demasiada orina (poliuria) por condiciones como enfermedad renal, diabetes o por medicamentos como los diuréticos. La poliuria nocturna ocurre cuando una proporción inusualmente alta de la producción diaria de orina sucede durante la noche.
Puede ser producto además de beber demasiado líquido antes de dormir, especialmente alcohol o cafeína, que contribuyen a esta condición
También puede ser ocasionada por enfermedades como cardiopatías y apnea del sueño, que pueden aumentar la producción nocturna de orina. La apnea obstructiva del sueño puede provocar liberación de una hormona que hace que los riñones eliminen más sodio y agua. El uso de CPAP puede reducir la nocturia en estos casos, señalan.
2. Capacidad reducida de la vejiga
En este caso se indica que las infecciones urinarias son una causa común de urgencia y frecuencia. La vejiga hiperactiva puede generar contracciones involuntarias que reducen la capacidad funcional de la vejiga.
Esta puede relacionarse con diabetes, esclerosis múltiple, Parkinson, accidente cerebrovascular, embarazo, próstata agrandada, tumores o estreñimiento. “Algunas personas presentan poliuria + baja capacidad vesical, un “doble golpe”.
3. Trastornos del sueño
Para esta tercera causa mencionan el Insomnio, síndrome de piernas inquietas y dolor crónico, que pueden hacer que las personas noten incluso una leve urgencia al despertar. La coexistencia de insomnio y nocturia es especialmente común en adultos mayores, subrayan.
¿Implica riesgos la nocturia?
Esta condición en sí no suele ser peligrosa, pero la interrupción del sueño puede causar: fatiga diurna; niebla mental; y menor rendimiento cognitivo. También aumenta el riesgo de caídas nocturnas: quienes se levantan a orinar tienen un 20 % más riesgo de caídas y un 30 % más riesgo de fracturas. Por ello los expertos recomiendan: luces nocturnas; un camino despejado al baño’ e incluso incluso un urinario o recipiente junto a la cama en personas con alto riesgo de caídas

¿Cómo se trata?
Para manejar esta incómoda y riesgosa se recomienda en primer lugar un cambio en estilo de vida que incluye limitar líquidos antes de dormir; evitar alcohol y cafeína por la noche; no dejar agua en la mesa de noche; y reducir sodio en personas con enfermedad cardiovascular.
También usar medias de compresión y elevar las piernas si hay várices o acumulación de líquido en las piernas; y ajustar el horario de medicamentos diuréticos bajo supervisión médica.
Los Medicamentos (cuando son necesarios)
Se señala al respecto que la desmopresina puede reducir la producción de orina, pero puede causar niveles peligrosamente bajos de sodio, mientras que los medicamentos para próstata agrandada o para relajar la vejiga pueden ayudar, aunque con posibles efectos secundarios.
En la mayoría de los casos, afirman, la nocturia puede manejarse sin medicamentos.
“No es un destino inevitable del envejecimiento, ni algo que deba soportarse en silencio. La nocturia tiene múltiples causas, no solo la vejiga”, concluyen.
