Preocuparse demasiado por el dinero y por la comida podría envejecer el corazón incluso más rápido que los factores de riesgo cardiovasculares tradicionales, según un nuevo estudio publicado en la revista Mayo Clinic Proceedings.
La enfermedad cardíaca, se recuerda, sigue siendo la principal causa de muerte en Estados Unidos, y estos hallazgos plantean nuevas preguntas sobre cómo el estrés financiero influye en la salud cardiovascular y lo qué pueden hacer las personas para proteger su corazón.
CNN reporta en su edición escrita que los investigadores analizaron datos de más de 280,000 adultos que completaron encuestas detalladas sobre factores sociales y económicos en sus vidas y se sometieron a evaluaciones clínicas de su salud cardiovascular.
El equipo se enfocó en un concepto llamado “edad cardiovascular”, que refleja cuán viejos lucen biológicamente el corazón y los vasos sanguíneos en comparación con lo esperado para la edad real de una persona.
Encontraron que quienes reportaban niveles más altos de estrés financiero e inseguridad alimentaria tendían a mostrar signos de un envejecimiento cardiovascular más avanzado, incluso después de considerar los factores de riesgo médicos tradicionales.
Eso representa, se indica, que dos personas con la misma edad cronológica y perfiles clínicos similares podrían tener corazones que “envejecen” a ritmos distintos, dependiendo del nivel de presión económica que enfrenten.
Se aclara que, aunque el estudio no prueba que el estrés financiero cause directamente un envejecimiento acelerado del corazón, sí sugiere con fuerza que la tensión económica puede afectar no solo el bienestar mental, sino también la salud cardiovascular.
En su reportaje CNN utiliza los conocimientos y opinión de la experta en bienestar Dr. Leana Wen, que es médica de emergencias y profesora asociada adjunta en la Universidad George Washington.

“Cuando los investigadores hablan de envejecimiento del corazón, se refieren a cambios estructurales y funcionales en el sistema cardiovascular que aumentan el riesgo de enfermedad cardíaca. Esto incluye el endurecimiento de los vasos sanguíneos, alteraciones en la función del músculo cardíaco y una menor capacidad del sistema cardiovascular para responder al esfuerzo”, sostuvo esta.
Afirmó que “el estrés crónico puede acelerar estos procesos. Hormonas como el cortisol y la adrenalina influyen en la presión arterial, la frecuencia cardíaca, la inflamación y el metabolismo. Cuando estos sistemas se activan repetidamente durante largos periodos, pueden contribuir al desgaste del corazón y los vasos sanguíneos. Con el tiempo, ese efecto acumulado puede parecerse al envejecimiento natural o a condiciones médicas prolongadas”.
Añadió “dado que el dinero afecta tantos aspectos de la vida diaria, el estrés financiero puede ser difícil de evitar. Puede alterar el sueño, limitar el acceso a alimentos saludables o atención médica, y reducir las oportunidades de hacer ejercicio o descansar. Todos estos factores se combinan y pueden amplificar el riesgo cardiovascular con el tiempo”.
Reiteró que los fundamentos de la salud del corazón siguen siendo la actividad física regular, una alimentación equilibrada y saludable para el corazón, mantener un peso adecuado, no fumar y controlar la presión arterial, el colesterol y el azúcar en la sangre.
“Los chequeos de rutina son importantes porque muchos factores de riesgo cardiovascular se desarrollan de manera silenciosa. Tratar la hipertensión o la diabetes de forma temprana reduce drásticamente el riesgo de ataque cardíaco, accidente cerebrovascular, enfermedad renal e insuficiencia cardíaca. Y dado que el estrés crónico también afecta la salud del corazón, técnicas como la práctica de la atención plena, dormir lo suficiente y mantener conexiones sociales pueden ayudar a amortiguar las respuestas al estrés y contribuir a una mejor salud cardiovascular”.
