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domingo, marzo 1, 2026
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Qué  son el “MASLD” y el “MASH”, cual es su diferencia

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La enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica (MASLD) se diagnostica cuando hay un exceso de grasa en el hígado junto con uno o más factores de riesgo cardiometabólico, como lo son:

  • Obesidad o sobrepeso
  • Diabetes o prediabetes
  • Presión arterial alta o tratamiento para controlarla
  • Triglicéridos elevados o uso de medicamentos para reducirlos
  • Colesterol HDL bajo o tratamiento para elevarlo

Cuando además existe inflamación en el hígado, la enfermedad se denomina esteatohepatitis asociada a disfunción metabólica (MASH).

Esta última, sostiene un escrito de Mayo Clinic, es una forma más agresiva de MASLD. Si no se trata, puede causar fibrosis (cicatrización del hígado), que a su vez puede progresar a cirrosis, una forma avanzada y permanente de daño hepático. También aumenta el riesgo de necesitar un trasplante de hígado, así como de desarrollar cáncer de hígado y otras enfermedades cardiometabólicas.

Cuando MASLD no presenta inflamación, suele llamarse simplemente MASLD, y generalmente no causa fibrosis hepática, aclaran.

Cómo progresan MASLD y MASH

Sostienen que muchas personas no saben que tienen una enfermedad hepática hasta recibir el diagnóstico, ya que MASLD y MASH rara vez producen síntomas. Una vez diagnosticado, es importante entender cómo puede evolucionar la enfermedad.

Un indicador clave, indican, es la probabilidad de tener fibrosis avanzada. Para evaluarlo, los profesionales de la salud suelen usar el puntaje FIB-4, que se calcula con la edad y ciertos valores de análisis de sangre (enzimas hepáticas y plaquetas). Este puntaje ayuda a determinar si la fibrosis avanzada es poco probable, indeterminada o muy probable.

Para obtener una evaluación más precisa, pueden solicitarse estudios de imagen como elastografía transitoria (FibroScan) o elastografía por resonancia magnética (MRE), que miden la rigidez del hígado y permiten determinar el estadio de la enfermedad (de 0 a 4)

Los especialistas, añaden, “consideran preocupante cuando un paciente presenta fibrosis en estadio 2 o más, aunque hasta el estadio 3 la enfermedad puede ser reversible si se trata de manera adecuada. En la mayoría de las personas, la progresión es lenta —aproximadamente un estadio cada 10 años—, pero un pequeño porcentaje progresa mucho más rápido.

Complicaciones de MASLD y MASH

Aunque suelen ser enfermedades silenciosas, si progresan a cirrosis (estadio 4) pueden aparecer complicaciones graves, como:

  • Acumulación de líquido en el abdomen (ascitis)
  • Hinchazón en las piernas
  • Confusión debido a toxinas que el hígado ya no puede filtrar (encefalopatía hepática)
  • Sangrado gastrointestinal por várices en esófago o estómago

En etapas avanzadas, el hígado puede dejar de funcionar y requerir un trasplante. Además, MASLD y MASH aumentan el riesgo de cáncer de hígado, incluso antes de llegar a la cirrosis.

Tener MASLD o MASH incrementa el riesgo de enfermedad cardiovascular, diabetes tipo 2 y accidente cerebrovascular.

Tratamientos para MASLD y MASH

La buena noticia, subrayan,  es que MASLD y MASH pueden revertirse, especialmente antes de la cirrosis. La base del tratamiento es:

  • Pérdida de peso
  • Alimentación saludable
  • Actividad física regular
  • Control de otras condiciones metabólicas (diabetes, hipertensión, dislipidemia)

Los medicamentos inyectables agonistas del receptor GLP‑1, como semaglutida, pueden ayudar a perder peso y reducir la grasa hepática, e incluso revertir fibrosis. Sin embargo, pueden causar efectos secundarios como náuseas, vómitos, deshidratación y pérdida de masa muscular.

Otro medicamento, resmetirom, está aprobado para personas con fibrosis avanzada confirmada por biopsia y puede ayudar a revertir la fibrosis, aunque no produce pérdida de peso, indican.

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