Un estudio reciente publicado en Communications Medicine realizó un análisis genético para determinar si el índice de masa corporal (IMC) influye en los riesgos genéticos compartidos de 71 enfermedades crónicas comunes, con un enfoque en la multimorbilidad más que en el riesgo individual de cada enfermedad.
La multimorbilidad, explican, se refiere a vivir con varias enfermedades crónicas al mismo tiempo, un problema creciente para los sistemas de salud en todo el mundo. Su impacto varía según la edad, el género, la ubicación y el nivel socioeconómico, afectando la calidad de vida y aumentando significativamente los costos sanitarios.
El estudio desarrolló un método para entender cómo la obesidad contribuye a la multimorbilidad, usando el IMC como medida principal. Se analizaron datos genéticos de 71 enfermedades crónicas en 13 categorías (cardiovasculares, diabetes, respiratorias, entre otras) en personas de ascendencia europea.
Los datos provinieron del UK Biobank, FinnGen y estudios específicos de enfermedades, representando algunos de los mayores tamaños de muestra disponibles. Se combinaron resultados del Consorcio GIANT y del UK Biobank, creando uno de los conjuntos de datos más completos para detectar correlaciones genéticas con el IMC, se informó.
Se calcularon la covarianza y la correlación genética entre pares de enfermedades. Se evaluó si el IMC afecta causalmente cada enfermedad a lo largo de la vida adulta.
Las enfermedades más afectadas incluyeron trastornos cardiovasculares, afecciones cutáneas y problemas digestivos. El IMC tuvo mayor influencia en pares de enfermedades que involucraban colelitiasis (formación de cálculos (piedras) en la vesícula biliar), síndrome del túnel carpiano, gota y enfermedad renal crónica.`
En 161 pares, el IMC explicó el 100 % de la correlación genética, sin dejar similitud residual. Esto indica que el peso corporal es un contribuyente genético clave que conecta estas enfermedades. En 33 pares, el IMC enmascaraba conexiones genéticas subyacentes.
Entre 15 pares de enfermedades donde el IMC explicaba completamente la coocurrencia genética, un aumento del IMC incrementaba directamente el riesgo de ambas condiciones, mostrando que la obesidad actúa como un motor causal compartido.
Reducir el IMC en una desviación estándar (aprox. 4.5 unidades) podría prevenir: 16 por cada 1,000 personas con enfermedad renal crónica y osteoartritis simultáneamente y 9 por cada 1,000 con diabetes tipo 2 y osteoartritis.
Conclusiones:
El estudio demuestra que el peso corporal es un factor clave que explica por qué muchas enfermedades crónicas aparecen juntas. El análisis de 71 condiciones indica que el IMC es un contribuyente genético compartido importante, aunque no explica todos los patrones de multimorbilidad.
Los hallazgos sugieren que las intervenciones para reducir el peso podrían disminuir la prevalencia de ciertos pares de enfermedades multimórbidas, más que de la multimorbilidad en general.
Los autores advierten que:
- el IMC es una medida amplia que no captura toda la biología relacionada con la obesidad,
- las estimaciones genéticas reflejan efectos promedio a lo largo de la vida,
- los resultados se basan en poblaciones de ascendencia europea, por lo que se necesita más investigación en poblaciones diversas.

