Existen muchos medicamentos disponibles para ayudar a tratar la artritis. Dependiendo de los síntomas, el tipo de artritis, las necesidades, las circunstancias y otros factores importantes, cada plan de tratamiento puede ser un poco diferente, indica Mayo Clinic en un reciente artículo sobre el tema.
Sostienen que para la mayoría de las personas con artritis, los medicamentos desempeñan un papel central en sus planes de tratamiento, que también pueden incluir otras terapias y cambios en el estilo de vida. En el pasado, la artritis reumatoide y otras formas de la enfermedad se consideraban discapacitantes y difíciles de manejar. Pero los medicamentos más recientes y las combinaciones de tratamientos han mejorado enormemente el bienestar general y las perspectivas de muchas personas con dolor articular, afirman.
Los medicamentos pueden ayudarle a sentirse mejor y permitirle llevar una vida más activa. Sin embargo, como todos los fármacos, los medicamentos para la artritis pueden causar efectos secundarios, como sequedad en la boca y malestar estomacal, así como un mayor riesgo de infección, ataque cardíaco o derrame cerebral. Los beneficios de un medicamento en particular deben sopesarse frente a sus efectos secundarios.
Usted y su profesional de la salud pueden analizar estos riesgos en relación con sus necesidades y circunstancia
Tratamiento de la artritis reumatoide y otras artritis inflamatorias
El tratamiento de la artritis reumatoide ha cambiado drásticamente en las últimas décadas. Lo mismo ocurre con otras artropatías inflamatorias, como la artritis psoriásica y la espondiloartritis. Antes, los profesionales de la salud comenzaban con analgésicos suaves y luego progresaban a medicamentos más potentes si los síntomas empeoraban, similar al tratamiento de la osteoartritis. Sin embargo, el tratamiento de estos tipos de artritis ahora es más agresivo desde el principio.
Señalan que los estudios demuestran que el daño puede ocurrir en una articulación dentro del primer año o dos desde el inicio de la enfermedad y que afortunadamente, ahora existen múltiples opciones de tratamiento para disminuir o detener la inflamación que causa daño articular, y los profesionales de la salud utilizan de inmediato los medicamentos más eficaces.
Antiinflamatorios no esteroideos (AINE) y esteroides
Los profesionales de la salud suelen usar AINE para ayudar a reducir el dolor diario en personas con estas condiciones. También pueden considerar los esteroides, especialmente si alguien tiene una discapacidad significativa debido a la enfermedad. A veces, una inyección de esteroides en la articulación puede ofrecer un beneficio importante. O su profesional de la salud puede recetar una dosis baja de un esteroide oral como “terapia puente”. El objetivo es reducir rápidamente la inflamación hasta encontrar el medicamento o la combinación de medicamentos adecuados para controlarla a largo plazo.
Fármacos antirreumáticos modificadores de la enfermedad (DMARDs)
Explican que estos medicamentos de producción sintética son el tratamiento principal para la artritis inflamatoria. Funcionan al desacelerar o suprimir el sistema inmunitario, que ha sido alterado por la enfermedad. La intervención temprana con DMARDs también puede mejorar su calidad de vida y su esperanza de vida con la enfermedad.
Informan que hay muchos DMARDs disponibles. Los DMARDs convencionales, como hidroxicloroquina, metotrexato, leflunomida o sulfasalazina, suelen recetarse primero. Cada uno funciona de manera diferente y tiene su propio conjunto de efectos secundarios. La desventaja, nos advierten, es que tardan en hacer efecto —generalmente de 3 a 6 meses—. Puede ser necesaria una dosis baja de esteroides hasta que el DMARD sea efectivo.
Los estudios, indican por otra parte, han demostrado que, en ciertas situaciones, una combinación de DMARDs (terapia combinada) ofrece más beneficios que tomar solo uno, sin efectos secundarios adicionales.
Mientras toma estos medicamentos, su equipo de atención médica lo monitoreará para detectar signos de infección o alteraciones en la función de los órganos. También pueden ordenarse análisis básicos de sangre y orina, ya que los DMARDs pueden inhibir el sistema inmunitario e interferir con órganos como el hígado, los pulmones o los riñones.
Biológicos
Si un DMARD o una combinación de DMARDs no trata eficazmente los síntomas de su artritis inflamatoria, su profesional de la salud puede recomendar agregar o cambiar a una categoría más reciente de medicamentos llamados DMARDs biológicos.
También se les conoce como agentes biológicos o simplemente biológicos. Al igual que los DMARDs convencionales, pueden aliviar el dolor y la rigidez y proteger las articulaciones del daño al desacelerar o detener el proceso inflamatorio. Se diferencian en que suelen contener moléculas grandes derivadas de fuentes vivas, como cultivos celulares, mientras que los DMARDs convencionales contienen moléculas pequeñas producidas químicamente. Los DMARDs biológicos están diseñados para actuar contra objetivos específicos.
La clase más reciente de medicamentos para la artritis inflamatoria, nos dicen, son los DMARDs dirigidos. Estos interfieren con vías de señalización específicas dentro de las células inmunitarias.
Mientras que los DMARDs convencionales se toman por vía oral, la mayoría de los biológicos no. Algunos se inyectan bajo la piel en casa; otros se administran por infusión intravenosa en una clínica u hospital.
Para algunos biológicos, pueden usarse biosimilares. Un biosimilar es un medicamento biológico casi idéntico a uno original fabricado por otra compañía. Son “casi” idénticos porque, al provenir de fuentes vivas, existen variaciones naturales en sus moléculas.

