Las úlceras por estrés son una entidad clínica descrita como gastritis o gastropatía inducida por estrés. La barrera mucosa gástrica y, en ocasiones, esofágica o duodenal, se ve alterada como consecuencia de una enfermedad aguda grave.
Aparecen en personas que están muy gravemente enfermas. No tienen que ver con el estrés emocional, sino con el estrés físico extremo que sufre el cuerpo durante una enfermedad crítica.
Cuando alguien está muy enfermo, la mucosa del estómago —que normalmente lo protege del ácido— se debilita. Esto permite que el ácido y otras sustancias irriten la pared del estómago y formen pequeñas heridas o úlceras.
Nos informa un extenso artículo publicado en la página de National Library of Medicine del National Center for Biotechnology Information, que esta puede presentarse como gastritis erosiva, que va desde lesiones superficiales asintomáticas y sangrado gastrointestinal (GI) oculto hasta un sangrado clínicamente significativo.
Sostienen que los principales factores de riesgo para el desarrollo de ulceraciones por estrés incluyen:
- Estar conectados a un respirador por más de 48 horas
- Problemas de coagulación.
- Un choque séptico
- Quemaduras graves (úlceras de Curling)
- Traumatismo cerebral (úlceras de Cushing)
- Falla de varios órganos
- Alteraciones en la coagulación, como plaquetas menores de 50,000,
- Uso de vasopresores
- Uso de corticosteroides sistémicos en dosis altas (más de 250 mg o su equivalente en hidrocortisona por día)
- Historia de sangrado en el último año
Afirman que la incidencia de úlceras por estrés es desconocida, pero se considera que casi siempre ocurren en enfermedades agudas graves. La presentación más común es el sangrado alto, que puede variar entre 1.5% y 15%, dependiendo de si el paciente recibió o no profilaxis para úlceras por estrés.

La incidencia y sus complicaciones han disminuido gracias a métodos activos de profilaxis. Los pacientes con sangrado secundario a ulceración por estrés presentan mayor morbilidad y mortalidad que aquellos sin sangrado. Por ello, la profilaxis ha sido ampliamente estudiada en ensayos clínicos. En casos muy raros (menos del 1%), las úlceras por estrés pueden causar perforación y complicaciones relacionadas.
Las úlceras, indican, suelen medir menos de un centímetro y presentan una base circular marrón debido a sangre digerida. Debajo de la base ulcerada hay infiltración neutrofílica y granulación activa con infiltrado mononuclear.
La forma más común de darse cuenta es por sangrado del estómago. Esto puede verse como:
- Vómito oscuro, como “posos de café”
- Vómito con sangre
- Heces negras (melena)
- Dolor de estómago
- Náuseas
- Mareos si el sangrado es fuerte
Muchas veces el paciente está sedado o intubado, así que el equipo médico se da cuenta porque baja la hemoglobina.
Evaluación
Antes de iniciar la evaluación diagnóstica, debe priorizarse la estabilización del paciente. Se debe monitorizar la necesidad de líquidos intravenosos, transfusiones y corrección de coagulopatías. El lavado gástrico puede confirmar la presencia de sangre en el tracto GI superior y estimar su cantidad. La prueba más importante es la endoscopia, donde se ven las úlceras directamente.
El tratamiento tiene dos partes:
1. Prevención (lo más importante)
- Alimentación por sonda lo antes posible
- Medicinas que bajan el ácido (IBP o antihistamínicos)
- Mantener buena hidratación
- Corregir problemas de coagulación
2. Si ya hay sangrado
- Endoscopia para detener el sangrado
- Transfusiones si es necesario
- En casos graves: embolización o cirugía
La complicación más peligrosa es la perforación del estómago, que causa peritonitis y requiere cirugía urgente. Esto es más común en úlceras de Cushing y Curling. Sin cirugía, la perforación es casi siempre mortal.
