Un ensayo clínico canadiense muestra que tres porciones diarias de lácteos enteros pueden incorporarse de manera segura en un patrón de alimentación saludable sin afectar negativamente el peso ni los marcadores cardiometabólicos, mientras mejoran la ingesta de nutrientes clave.
Publicado en The Journal of Nutrition, en este trabajo los investigadores evaluaron si añadir tres porciones diarias de lácteos enteros a la dieta de adultos con sobrepeso u obesidad afectaría la ingesta de nutrientes, la salud cardiometabólica y el peso corporal. El objetivo principal fue evaluar la seguridad y compatibilidad dietética, más que la eficacia.
El resultado fue que, en comparación con dietas bajas en lácteos, el consumo diario de lácteos enteros durante 12 semanas no afectó negativamente la glucosa en sangre, los lípidos, la composición corporal ni el peso. Mejoró la ingesta de calcio y proteínas sin aportar beneficios ni daños cardiometabólicos medibles.
Los lácteos, se resalta, son alimentos densos en nutrientes y aportan proteínas de alta calidad, calcio y otros micronutrientes esenciales. Evidencia de estudios observacionales y de intervención sugiere que tanto los lácteos bajos en grasa como los enteros pueden asociarse con un peso corporal más saludable y marcadores cardiometabólicos neutrales o favorables.
Objetivos y justificación del estudio
El estudio, de grupos paralelos, se realizó en dos universidades canadienses e incluyó a 74 adultos sanos de 25 a 60 años con sobrepeso u obesidad. Los participantes fueron asignados aleatoriamente a uno de tres grupos dietéticos:
- Grupo 1: dieta baja en lácteos y restringida en energía (déficit de 500 kcal/día).
- Grupo 2: dieta neutra en energía con tres porciones diarias de lácteos enteros, reemplazando la restricción calórica.
- Grupo 3: dieta con tres porciones diarias de lácteos enteros, sin restricción calórica.
Se evaluaron medidas antropométricas, composición corporal, tasa metabólica en reposo, presión arterial, marcadores sanguíneos en ayunas, muestras de orina e ingesta dietética al inicio y durante la intervención. La ingesta se monitoreó mediante registros alimentarios y diarios de consumo de lácteos.
Peso corporal, composición y resultados metabólicos
Los participantes tenían perfiles cardiometabólicos normales al inicio. Durante las 12 semanas:
- El peso disminuyó modestamente solo en el grupo con restricción calórica.
- El peso se mantuvo estable en los grupos con lácteos enteros.
- No hubo cambios significativos en circunferencia de cintura, grasa corporal, masa libre de grasa o metabolismo en reposo.
- La presión sistólica disminuyó en el grupo con restricción calórica.
- Los lípidos sanguíneos, la glucosa y la hemoglobina glicosilada no se vieron afectados.
- Los triglicéridos aumentaron temporalmente en la semana 4, pero volvieron a valores basales en la semana 12.

Los grupos con lácteos enteros aumentaron su ingesta de proteínas y calcio, superando las recomendaciones, a diferencia del grupo bajo en lácteos.
Interpretación y relevancia clínica
Los resultados muestran que consumir tres porciones diarias de lácteos enteros durante tres meses no afecta negativamente el peso ni los marcadores cardiometabólicos en adultos con sobrepeso u obesidad cuando se combina con orientación dietética.
Los lácteos enteros pueden incorporarse en un patrón saludable, mejorando la ingesta de calcio y proteínas sin evidencias de daño a corto plazo. El estudio destaca compatibilidad dietética, no beneficio cardiometabólicos.
La conclusión a la que llegaron fue que incorporar lácteos enteros en adultos con sobrepeso u obesidad no parece causar efectos adversos a corto plazo y puede ayudar a cubrir deficiencias nutricionales. Reconocen que se necesita más investigación en poblaciones más amplias y durante períodos más largos.
