La artritis es muy común, especialmente al envejecer, y puede causar dolor, rigidez e inflamación en las articulaciones. La osteoartritis es la forma más frecuente, y muchas veces aparece en articulaciones que han sufrido lesiones previas.
Un reciente articulo publicado por la organización de adultos mayores AARP, nos invita a estar atentos a lo que describen como señales tempranas de artritis.
Artritis inflamatoria vs. osteoartritis
- Artritis inflamatoria: el sistema inmunitario ataca por error las articulaciones. Ejemplo típico: artritis reumatoide (AR), que suele afectar ambos lados del cuerpo de forma simétrica.
- Osteoartritis: desgaste progresivo del cartílago por uso, edad o lesiones. Afecta sobre todo rodillas, caderas, columna baja y dedos.
Las investigaciones indican que los casos de osteoartritis temprana están aumentando, en gran parte debido a la obesidad. Aun así, el riesgo de desarrollar artritis crece con la edad y esta condición es una de las principales causas de discapacidad en Estados Unidos, afectando a aproximadamente 58.5 millones de personas, según los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).
Señales tempranas de artritis
Las manifestaciones iniciales de la artritis suelen ser iguales tanto en personas jóvenes como en quienes superan los 50 años. Estos son los indicios que deberían motivarte a consultar a un profesional de la salud.
1. Dolor en una articulación
Un dolor persistente o que empeora con el tiempo es uno de los signos más característicos. Puede aparecer durante la actividad física, después de ella o al final del día.
2. Hinchazón y sensibilidad
A medida que la artritis avanza, la articulación puede inflamarse y doler al presionarla.
3. Rigidez, especialmente por la mañana
La rigidez puede surgir después de estar sentado mucho tiempo, tras hacer ejercicio o al despertar. En la artritis reumatoide, esta rigidez matutina suele durar más de 30 minutos.
4. Sensación o sonido de roce o chasquido
Si al mover una articulación sientes un roce o escuchas crujidos, podría indicar desgaste del cartílago. También pueden aparecer chasquidos o “pops”, sobre todo en rodillas y caderas.
5. Dolor en una articulación previamente lesionada
Muchas personas desarrollan osteoartritis en zonas donde tuvieron una lesión años atrás. Por ejemplo, alguien que se lastimó la rodilla en la adolescencia puede presentar desgaste en esa misma articulación más adelante.
6. Dolor en la ingle
El dolor de la artritis de cadera suele sentirse en la ingle, no en la parte externa de la cadera. También puede irradiarse hacia el muslo o los glúteos.
7. Dolor simétrico
La artritis reumatoide tiende a afectar las mismas articulaciones en ambos lados del cuerpo, como ambas rodillas o ambas muñecas.
8. Dolor o rigidez en manos y pies
Las artritis inflamatorias suelen comenzar en las articulaciones pequeñas. Muchas personas describen que al despertar sienten los pies rígidos, les cuesta mover los dedos y el malestar mejora conforme avanza el día.
Tratamiento de la artritis
Aunque la artritis no tiene cura definitiva, existen muchas estrategias para disminuir el dolor y mejorar la movilidad, explica la Dra. Rochelle Rosian, reumatóloga de la Cleveland Clinic. Según ella, con el manejo adecuado, las personas con artritis pueden llevar una vida larga, activa y saludable.
Qué puedes hacer para aliviar el dolor de la artritis
Las medidas más recomendadas por los especialistas:
1. Bajar de peso
El exceso de peso aumenta la presión sobre las articulaciones. Por ejemplo, cada libra adicional ejerce aproximadamente tres veces más fuerza sobre las rodillas. Mantener un peso saludable es clave para controlar los síntomas.
2. Hacer ejercicio
Aunque el dolor pueda desanimarte, mantenerse activo es fundamental. La actividad física reduce el dolor y mejora la movilidad. Los ejercicios de bajo impacto —como nadar, caminar o montar bicicleta— son especialmente beneficiosos. Fortalecer los músculos alrededor de la articulación ayuda a protegerla.
3. Fisioterapia
Un fisioterapeuta puede enseñarte ejercicios específicos para fortalecer la zona afectada y corregir patrones de movimiento que estén sobrecargando tus articulaciones, como problemas en la forma de caminar.
4. Medicamentos
- Para la osteoartritis, el acetaminofén suele ser la opción más segura para uso prolongado.
- Los antiinflamatorios no esteroideos (como ibuprofeno) pueden ser más útiles si hay inflamación visible o calor en la articulación.
- Existen versiones tópicas (geles o cremas) que se aplican directamente sobre la piel.
- En la artritis reumatoide, comenzar el tratamiento temprano con medicamentos específicos mejora el pronóstico a largo plazo.
5. Tratamientos tópicos
Cremas, ungüentos y “gels” —incluidos los antiinflamatorios tópicos como el diclofenaco— pueden aliviar el dolor. Algunos pacientes también reportan alivio con productos que contienen CBD.
6. Soportes o férulas
Una férula o un cabestrillo pueden ayudar a soportar y proteger una articulación dañada. Algunas inmovilizan la zona para reducir el estrés; otras brindan soporte durante actividades específicas.
7. Inyecciones
Si el dolor persiste a pesar de otros tratamientos, pueden considerarse inyecciones de cortisona para alivio temporal. Sin embargo, su uso repetido podría empeorar el desgaste articular. También existen opciones como ácido hialurónico, plasma rico en plaquetas (PRP) o células madre, aunque la evidencia científica sobre su efectividad aún es variable.
8. Cirugía
En casos avanzados, puede ser necesario recurrir a cirugía para reparar, estabilizar o reemplazar la articulación afectada. Las opciones dependen del tipo de daño y de la articulación comprometida.

