Un trastorno de la sangre es una condición que interfiere con las funciones esenciales de la sangre. Estos pueden ser cancerosos o no cancerosos (benignos).
Nuestra sangre fluye constantemente por el cuerpo para entregar oxígeno y nutrientes a los órganos y tejidos, proteger contra infecciones, eliminar productos de desecho y regular la temperatura corporal.
Está compuesta por partes sólidas y líquidas. Más de la mitad es plasma, un líquido formado por agua, sales y proteínas. La parte sólida contiene glóbulos rojos, glóbulos blancos y plaquetas.
Si tienes un trastorno de la sangre, puede afectar una o más de estas partes, lo que puede resultar en un trastorno de coagulación, un trastorno hemorrágico u otro tipo de condición, incluyendo aquellas cancerosas.
Existen muchos tipos de trastornos benignos; algunos tienen poco impacto en la salud o la vida diaria y pueden no requerir tratamiento, mientras que otros pueden causar enfermedades graves y poner en riesgo la vida.
Los principales tipos de trastornos no cancerosos incluyen trastornos de coagulación; hemorrágicos o de plaquetas; anemia; trastornos eosinofílicos (problemas con un tipo de glóbulo blanco).
El cáncer de sangre, conocido como cáncer hematológico, afecta la sangre, la médula ósea, y el sistema linfático. A diferencia de otros tipos de cáncer, el cáncer de sangre no forma tumores sólidos. En cambio, implica un aumento anormal de ciertos tipos de células sanguíneas, lo cual puede alterar el funcionamiento normal de la sangre. Los tres tipos principales de cáncer de sangre son la leucemia, el linfoma y el mieloma.
El análisis de sangre es la prueba diagnóstica más común. Mediante esta se evalúan el número, tamaño, forma y tipo de células sanguíneas.
También están las pruebas de glóbulos rojos, hemoglobina y hematocrito, cuyos niveles bajos pueden indicar anemia y las de glóbulos blancos, que pueden detectar niveles anormales, que pueden podrían indicar infección o cáncer.
Los Medicamentos comunes para los trastornos benignos son los anticoagulantes; los factores de crecimiento de médula ósea; corticosteroides: (suprimen el sistema inmunológico si está hiperactivo) y analgésicos para el dolor crónico, como en la hemofilia.

En el caso de cáncer de sangre, los tratamientos incluyen quimioterapia; trasplante de células madre; inmunoterapia, terapia de radiación, y cirugía,
Para prevenir los trastornos de la sangre se recomienda mantener hábitos saludables tales como alimentación equilibrada; peso saludable; ejercicio regular; no fumar; lavado frecuente de manos; vacunas actualizadas y chequeos médicos regulares.
Consulte a su médico si tiene síntomas como fatiga persistente; sangrado excesivo o inexplicable; moretones frecuentes; infecciones recurrentes; o pérdida de peso sin causa aparente.


