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Por qué nuestra visión empeora al conducir de noche

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Si te preocupa tu visión al conducir de noche, no estás solo. De hecho, el Colegio de Optometristas del Reino Unido informa que alrededor de cuatro de cada diez personas se sienten nerviosas al conducir de noche, a menudo porque les cuesta más detectar peligros, calcular la velocidad o la distancia, o simplemente sentirse seguras al volante.

La afirmación es de la publicación Patient.info, que evalúa las posibles razones para este tipo de experiencia.

Reconocen algo conocido y es que conducir de noche puede sentirse sorprendentemente distinto a conducir de día. Indican que muchas personas notan que navegar por las carreteras se vuelve más desafiante en la oscuridad y pueden incluso empezar a evitar conducir de noche. Puede resultar especialmente confuso cuando un examen visual no muestra nada inusual, pero aun así sientes que algo ha cambiado.

El experto utilizado en este análisis es Alex Day, oftalmólogo consultor en Londres, Reino Unido, que explica que las dificultades para conducir de noche pueden pasar desapercibidas en los exámenes visuales estándar, que utilizan letras negras de alto contraste sobre un fondo blanco.

“Sin embargo, la vida cotidiana, especialmente de noche, es un entorno de bajo contraste”, afirma. “Una persona puede tener visión ‘20/20’ en la tabla, pero tener dificultades significativas para distinguir a un peatón vestido de oscuro”.

Sostiene Day que “esta discrepancia suele provocar pérdida de confianza: los conductores pueden compensar conduciendo de forma errática, reduciendo la velocidad inesperadamente o dudando en los cruces. Esto en sí mismo puede ser peligroso”.

Cómo afecta el deslumbramiento de los faros a la visión nocturna

Aunque el deslumbramiento a veces puede deberse al desarrollo de cataratas, la luz de los faros que vienen de frente y otras fuentes también puede dificultar la conducción nocturna, afirma.

Señala que varios factores modernos contribuyen a esto, como son los faros LED que emiten más luz azul que las bombillas halógenas tradicionales y el aumento de vehículos más altos, como los SUV.

¿Cambia la visión nocturna con la edad?

A medida que envejecemos, nuestras pupilas se vuelven más pequeñas y menos reactivas, lo que significa que llega menos luz a la retina. La retina es una fina capa de tejido en la parte posterior del ojo que capta la luz y la convierte en señales eléctricas para que el cerebro las interprete como imágenes.

Day explica que, por ejemplo, la retina de una persona de 60 años recibe solo alrededor de un tercio de la luz que recibe la de una persona de 20 años. Lo compara con “conducir con gafas de sol”.

“Al mismo tiempo, el cristalino del ojo se endurece y empieza a perder claridad —un signo temprano de desarrollo de cataratas—, lo que aumenta la dispersión de la luz entrante”, dice.

“Esta dispersión puede crear destellos o halos alrededor de los faros. Combinado con los cambios en el tamaño de la pupila por la noche, el enfoque del ojo se desplaza ligeramente hacia la miopía (desplazamiento miópico), lo que desenfoca la visión lejana y dificulta ver claramente las marcas de la carretera”.

¿Es la edad o un problema ocular?

La única forma fiable de determinar si los cambios en la visión nocturna se deben al envejecimiento natural o a una afección ocular subyacente es consultar a un profesional de la salud.

Day señala que los cambios normales relacionados con la edad son graduales y suelen afectar a ambos ojos por igual. Las afecciones oculares, en cambio, suelen detectarse durante los exámenes rutinarios con tu optometrista, recomendados al menos cada dos años.

Aconseja buscar atención profesional antes si notas:

  • Cambios repentinos en tu visión.
  • Una diferencia significativa entre ambos ojos.
  • Que otras personas ven más claramente que tú en ciertos entornos o condiciones de iluminación.

Qué hacer si te preocupa tu visión

Incluso si tu visión parece perfectamente normal durante el día, es recomendable programar una cita con tu optometrista para asegurarte de que tus ojos están sanos.

“Nunca debes ignorar una pérdida del campo visual —como no ver personas o coches que se acercan desde calles laterales hasta el último momento—”, dice Day. “En el contexto de la conducción nocturna, si te deslumbran los faros que vienen de frente o tu visión tarda un tiempo inusualmente largo en volver a la normalidad, esto sugiere que tus ojos están teniendo dificultades”.

Añade que desviarte con frecuencia de tu carril o rozar bordillos son señales de advertencia de que tu visión puede no ser segura para conducir.

Day recomienda que todos los conductores mayores de 60 años se hagan un examen visual anual, o antes si notan algún cambio.

“Cuando reserves, menciona específicamente las dificultades al conducir de noche”, aconseja. “Un examen estándar evalúa la visión de ‘alto contraste’, pero un optometrista también puede evaluar la ‘sensibilidad al contraste’, que imita mejor las condiciones reales, como conducir bajo lluvia, niebla u oscuridad.

“También examinarán tus ojos con una lámpara de hendidura para identificar signos tempranos de opacidad del cristalino (cataratas)”.

Algunas condiciones de salud y hábitos de vida pueden afectar la calidad de tu visión, tanto de día como de noche.

Day destaca varias causas comunes de visión reducida:

  • Condiciones de salud: la diabetes no controlada, por ejemplo, puede hacer que el cristalino se hinche, provocando cambios en la graduación que hacen que la visión nocturna sea impredecible. También puede contribuir al desarrollo temprano de cataratas.
  • Medicamentos: ciertos fármacos, incluidos antihistamínicos, antidepresivos y medicamentos para la presión arterial, pueden causar sequedad ocular. Una superficie ocular seca dispersa la luz, empeorando significativamente el deslumbramiento.
  • Fatiga: la visión no depende solo de los ojos, también del cerebro. Cuando estás cansado o estresado, el procesamiento cerebral se ralentiza, dificultando filtrar el “ruido” visual como el deslumbramiento y reaccionar ante los peligros.

Day advierte: “Los conductores que han dormido menos de 4 horas en un periodo de 24 horas tienen un riesgo de accidente aproximadamente 10 veces mayor que quienes han descansado toda la noche. Estar privado de sueño es muy similar a conducir bajo los efectos del alcohol”.

Entre los consejos que ofrece incluye asegurarte de que tu gradación está actualizada y preguntar a tu optometrista por recubrimientos antirreflejos, que pueden ayudar a reducir el deslumbramiento de los faros.

“Evita las gafas amarillas para ‘conducir de noche’”, advierte. “Aunque puedan sentirse más cómodas, en realidad reducen la cantidad de luz que entra en el ojo, lo cual puede ser peligroso en condiciones de poca luz”

“Por último, mantén el parabrisas impecablemente limpio —por dentro y por fuera— para minimizar la dispersión de la luz causada por la suciedad o el polvo”.

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