El pie de atleta es una infección por hongos que afecta la capa superior de la piel del pie, especialmente cuando está cálida, húmeda e irritada. Los medicamentos antifúngicos pueden ayudar.
Se le conoce también como tiña pedis o tiña del pie. El hongo que con mayor frecuencia causa el pie de atleta se llama Trichophyton, que suele encontrarse en pisos y ropa. Otros tipos de hongos también pueden causarlo.
Por lo general, el pie de atleta se desarrolla entre los dedos y en la capa superior de la piel. Suele causar parches blancos que pueden ser escamosos, con picazón y agrietados, lo que puede resultar doloroso.
El hongo del pie de atleta solo infecta la piel si las condiciones son adecuadas. Necesita un ambiente cálido y húmedo, como el interior de un zapato.
¿Qué causa el pie de atleta?
El Trichophyton y otros hongos que causan el pie de atleta son dermatofitos. Están relacionados con otros hongos que provocan infecciones en la piel, el cabello y las uñas humanas.
Estos hongos viven de manera inofensiva en la piel humana. Mientras la piel permanezca seca y limpia, no se reproducen. Sin embargo, en condiciones cálidas y húmedas, se multiplican rápidamente.
Los zapatos gruesos y ajustados son más propensos a permitir que el hongo prospere porque aprietan los dedos, creando condiciones ideales. Los zapatos de plástico, que no permiten la circulación de aire, pueden favorecer más el pie de atleta que los de cuero o lona.
Si los calcetines están húmedos y los pies calientes, el riesgo de desarrollar pie de atleta es mayor.
¿Es contagioso el pie de atleta?
El pie de atleta puede propagarse por contacto directo e indirecto:contacto directo e indirecto:
- Contacto directo: Cuando una persona toca la zona infectada de alguien con pie de atleta.
- Contacto indirecto: A través de superficies contaminadas, ropa, calcetines, zapatos, sábanas y toallas.
El pie de atleta se propaga también en piscinas y duchas comunitarias, que suelen ser húmedas y cálidas.
Las personas con sistemas inmunitarios debilitados son más susceptibles, mientras que tener mala circulación en las piernas, debido a diabetes o vasos sanguíneos estrechos, también aumenta el riesgo.
Los síntomas más comunes son los parches blancos entre los dedos o en las plantas o lados de los pies; parches rosados o rojos en piel; picazón o ardor; piel escamosa; piel agrietada y dolorosa que puede sangrar; y ampollas llenas de líquido.
En casos graves, puede haber infecciones bacterianas secundarias y si no se trata, la infección puede extenderse entre los dedos y causar erupciones en los lados y la planta del pie.
Es común además que las personas con pie de atleta desarrollen infección en las uñas (onicomicosis). En casos raros, puede extenderse a las manos (tiña manuum), con síntomas similares.
Un profesional de salud normalmente lo diagnostica observando los síntomas. A veces se descartan otras afecciones como dermatitis, psoriasis o infecciones leves. La prueba más común, se informa, es la preparación con hidróxido de potasio (KOH), donde se analiza tejido infectado bajo microscopio.
En la mayoría de los casos, los síntomas son leves y no se necesita ver al médico. Un farmacéutico puede confirmar el diagnóstico.
El pie de atleta generalmente puede tratarse de manera efectiva con cremas, ‘gels’ o aerosoles que se consiguen en farmacias sin receta médica. Estos productos contienen un ingrediente que detiene el crecimiento del hongo o lo elimina.
Si no puede tratarse con éxito con estos productos se puede considerar el tratamiento con tabletas, lo que requiere la intervención médica, aunque se aclara que esto solo es necesario en casos muy raros.
Estos suelen ser efectivos en 2 a 4 semanas si se usan de forma constante. La reinfección es común, por lo que puede ser necesario continuar el tratamiento.
Para prevenir el pie de atleta nos recomiendan
- Mantener pies, zapatos y calcetines limpios y secos.
- Lavar los pies dos veces al día y secar bien entre los dedos.
- Usa calcetines de algodón, seda o lana.
- Caminar descalzo en casa cuando sea posible.
- Cambiar los zapatos regularmente y evitar que estén húmedos.
- Usa calzado ventilado (cuero o lona).
- Usa sandalias en piscinas y duchas públicas.
- No compartas calzado.
- Lava sábanas y toallas con frecuencia.
Es importante atender esta condición pues no hacerlo puede traer otras complicaciones, tales como la Infección en uñas (onicomicosis): uñas gruesas, amarillentas y quebradizas; Infección bacteriana secundaria: Dolor, calor e hinchazón; Infección del sistema linfático: Linfangitis o linfadenitis; y Celulitis: Infección profunda que puede causar septicemia o infección ósea. El tratamiento temprano reduce el riesgo de complicaciones.



