Un estudio realizado por el Centro de Investigación en Cáncer del Caribe sobre los Riesgos Ambientales y Naturales (CARIB-CARES en inglés), del Centro Comprensivo de Cáncer de la Universidad de Puerto Rico (CCCUPR), reveló “una preocupante asociación” entre la exposición a emisiones industriales tóxicas y el riesgo de cáncer entre la población puertorriqueña.
Sus resultados, informaron, fueron publicados como artículo científico, titulado “Potential Exposure to Environmental Toxic Emissions and Increased Cancer Risk in Puerto Rico”, el pasado 3 de septiembre de 2025 en la revista Cancer Epidemiology, Biomarkers & Prevention.
En esta investigación se analizaron 80,179 casos de cáncer primario invasivo diagnosticados en Puerto Rico entre enero de 2018 y diciembre de 2022.
El objetivo de este estudio epidemiológico de tipo ecológico, indicaron, fue evaluar el efecto de residir en municipios con contaminación industrial y el riesgo de desarrollar algún tipo de cáncer.
Para lograr dicho objetivo, se utilizaron datos del Registro Central de Cáncer de Puerto Rico (RCCPR) e información sobre emisiones de contaminantes tóxicos, obtenida a través del Inventario de Emisiones Tóxicas (TRI, en inglés) de la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA). El TRI documenta la emisión de más de 800 sustancias químicas tóxicas y peligrosas al aire, al agua o al suelo, que están asociadas con efectos adversos en la salud humana y el ambiente, incluyendo el cáncer.
Los municipios fueron clasificados en tres categorías, según su historial de emisiones: continuas, intermitentes o sin emisiones reportada durante el periodo de 15 años (2006-2020).
“Entre 2006 y 2020, 160 instalaciones industriales en Puerto Rico reportaron emisiones tóxicas al ambiente. Durante ese período, el 77% de los pacientes con cáncer estudiados entre 2018 y 2020 residían en municipios con instalaciones que reportaron emisiones al TRI durante el periodo de 2006 a 2020, mientras que el 62% vivían en municipios donde dichas emisiones fueron continuas durante los 15 años analizados”, explicó la Dra. Nancy R. Cardona-Cordero, autora principal del estudio.
Esta es investigadora auxiliar en la División de Control de Cáncer y Ciencias Poblacionales del CCCUPR y colíder del proyecto de investigación dentro del CARIB-CARES.
Se informó que la investigación encontró que las personas que residen en municipios con instalaciones industriales que reportaron emisiones de contaminantes tóxicos tuvieron un 7% mayor riesgo de desarrollar cáncer, en comparación con quienes viven en municipios sin este tipo de instalaciones. También se observaron diferencias importantes según el sexo.
“En municipios con emisiones industriales continuas entre 2006 y 2020, los hombres tuvieron un 12% mayor riesgo de desarrollar cualquier tipo de cáncer, mientras que las mujeres presentaron un 5% mayor riesgo”, agregó la Dra. Marievelisse Soto-Salgado, investigadora auxiliar en la División del CCCUPR y colíder del proyecto de investigación dentro del CARIB-CARES.
De acuerdo con los Institutos Nacionales de Salud (NIH en inglés), la mayoría de las personas que desarrollan cáncer no tienen antecedentes familiares. Esto sugiere que factores ambientales, hormonales y de estilos de vida (p. ej., obesidad y consumo de alcohol excesivo) también juegan un papel fundamental en el desarrollo de esta enfermedad, y justifica la importancia de la investigación científica sobre factores de riesgo para el cáncer en la población.
“Usando el cáncer de mama como ejemplo, en nuestro estudio se observó que las mujeres que residieron en municipios con instalaciones industriales que reportaron emisiones tóxicas durante el periodo de estudio tuvieron un 5% mayor riesgo de desarrollar cáncer de mama, en comparación con mujeres que vivían en municipios sin este tipo de instalaciones. Este riesgo aumentó a 6% en aquellas que vivieron en municipios con emisiones tóxicas continuas durante los 15 años evaluados”, señaló la Dra. Cardona-Cordero.
“Este estudio resalta el ambiente como un determinante social de la salud, al mostrar cómo el lugar donde vivimos y la exposición prolongada a contaminantes tóxicos podrían aumentar de forma significativa el riesgo de padecer cáncer”, comentó la Dra. Soto-Salgado.
También enfatizó la importancia de atender la contaminación ambiental como una prioridad de salud pública para reducir el riesgo de cáncer y proteger a los subgrupos más vulnerables de nuestra población.
“El Centro Comprensivo de Cáncer de la Universidad de Puerto Rico es la agencia gubernamental líder en investigación oncológica y en proveer servicios de cuidado oncológico en Puerto Rico. Este estudio forma parte de los esfuerzos del CCCUPR y de este novel centro de investigación especializado para comprender el impacto de los estresores ambientales en el continuo de control de cáncer”, comentó la Dra. Ana Patricia Ortiz, directora interina de la División de Control de Cáncer y Ciencias Poblacionales del CCCUPR e investigadora principal de CARIB-CARES.

“Esto incluye entender cómo la exposición a ciertos contaminantes puede causar cáncer, cómo podemos mitigar este impacto, e incluso cómo estas sustancias químicas pueden afectar la calidad de vida de los sobrevivientes de cáncer. Este estudio en particular fortalece la evidencia científica de una posible relación entre emisiones industriales y el riesgo de cáncer en Puerto Rico, y abre la puerta a nuevas investigaciones que identifiquen las sustancias específicas involucradas, los mecanismos biológicos mediante los cuales causan diferentes tipos de cáncer, así como estrategias para prevenir estas exposiciones”, apuntó la Dra. Ortiz.
Los resultados del estudio están disponibles en:


