El cáncer de próstata es uno de los cánceres más comunes en el mundo y la segunda causa principal de muertes por cáncer entre los hombres en Estados Unidos nos advierte Mayo Clinic al recomendar chequeos regulares para detectar esta condición.
Señalan que, aunque muchos cánceres de próstata crecen lentamente y permanecen localizados, otros tipos son agresivos y se diseminan rápidamente. El chequeo puede detectar el cáncer de próstata en una etapa temprana, cuando aún está confinado a la glándula prostática.
Esa recomendación se ofrece en el contexto de que en ese momento los pacientes tienen la mejor oportunidad de un tratamiento exitoso. “Si se detecta temprano (etapa 1), la tasa de supervivencia a cinco años es casi del 100%. En la etapa 4, la tasa de supervivencia es del 37% al 50% a los cinco años”.
Recomiendan que los hombres comiencen a hablar sobre el chequeo del cáncer de próstata con un profesional de la salud alrededor de los 50 años. “Durante esta conversación, usted y su médico decidirán si la prueba de antígeno prostático específico es adecuada para usted, según su nivel de riesgo personal y edad, así como la posibilidad de sobrediagnóstico o subdiagnóstico, posibles complicaciones de la biopsia y los intervalos de prueba”.
El chequeo
El chequeo es relativamente sencillo, nos dicen, El más común es la prueba de antígeno prostático específico, o PSA. Se realiza con su médico de atención primaria una vez al año. Esto es lo que necesita saber sobre la prueba de PSA:
- Es un análisis de sangre que mide la cantidad de antígeno prostático específico en su sangre.
- Niveles altos pueden indicar la presencia de cáncer. Sin embargo, otras condiciones también pueden aumentar este nivel.
- Los intervalos de chequeo son personalizados. Según los resultados, los hombres con bajo riesgo a largo plazo pueden decidir suspender las pruebas o alargar el tiempo entre ellas. Aquellos con niveles más altos de PSA pueden requerir chequeos más frecuentes.
Los factores de riesgo incluyen edad, antecedentes familiares y raza.
No todos los cánceres de próstata necesitan tratamiento; algunos pueden permanecer bajo vigilancia activa. Cuando el cáncer de próstata se detecta temprano, puede observarse durante muchos años. Si se vuelve agresivo, se puede iniciar el tratamiento. En la vigilancia activa, se realizan pruebas de seguimiento regulares para monitorear la progresión del cáncer.
Opciones de tratamiento
Además de la vigilancia activa, existe una amplia gama de tratamientos para el cáncer de próstata, incluyendo radiación, terapia hormonal, quimioterapia, criocirugía y cirugía, incluso la extirpación robótica de todo o parte de la próstata.
Muchos pacientes que tienen solo unos pocos sitios de enfermedad metastásica, es decir, que el cáncer no está ampliamente diseminado, también pueden beneficiarse de un tratamiento agresivo. Este tratamiento combina radiación y terapia con medicamentos contra el cáncer (orales o intravenosos) para poner el cáncer en remisión y prolongar la vida del paciente.
Otra técnica de radiación incluye la terapia de haz de protones con modulación de intensidad y escaneo de haz de lápiz. Este tratamiento localizado puede minimizar efectos adversos significativos del tratamiento.
Hable con su profesional de la salud para obtener más información sobre el chequeo del cáncer de próstata y si es adecuado para usted.
Comprendiendo su diagnóstico de cáncer de próstata:
La Sociedad Americana de cáncer ofrece información sobre cómo entender y manejar un diagnóstico de cáncer de próstata.
“Después de recibir un diagnóstico de cáncer de próstata, la forma en que el médico describe la enfermedad ayuda a entender qué esperar y cuáles son las opciones de tratamiento. Según expertos de la Sociedad Americana de Oncología Clínica, el riesgo determina el enfoque:
- Bajo riesgo: vigilancia activa.
- Riesgo intermedio: cirugía o radioterapia.
- Alto riesgo: tratamiento agresivo, combinando terapias.
Puede haber problemas en la próstata que no son cáncer
Durante el diagnóstico, el médico puede encontrar afecciones benignas, como hiperplasia prostática benigna (BPH) o inflamación. También pueden aparecer nódulos, que no siempre son cancerosos. Estas condiciones se evalúan para determinar su impacto en el riesgo y si se requieren pruebas adicionales.
Diferencia entre “etapa” y “grado”
- Etapa (stage): indica si el cáncer se ha propagado fuera de la próstata. Va de I a IV; cuanto más bajo el número, menos extensión.
- Grado (grade): mide cuán agresivas son las células cancerosas. Grado bajo = crecimiento lento; grado alto = crecimiento rápido’
El grado se asigna del 1 al 5 según la apariencia de las células bajo el microscopio. Se calcula sumando los dos grados más comunes del tumor (escala 3 a 5).
- 6: cáncer de bajo riesgo.
- 7: riesgo intermedio.
- 8 a 10: alto riesgo, crecimiento rápido.
Este puntaje ayuda a definir la urgencia y tipo de tratamiento. Se recalca que existen terapias nuevas que prolongan la vida, incluso en cáncer sensible a hormonas.

