Es cada vez mayor la evidencia que sugiere que reducir la velocidad al comer no solo mejora el sabor, sino que también es un factor importante para la longevidad.
Son muchas las investigaciones que indican que la velocidad con la que comemos puede afectar significativamente nuestra salud general. Han demostrado que quienes comen rápidamente tienen más probabilidades de tener sobrepeso y sufrir problemas relacionados con la obesidad.
Eso es así porque, cuando comemos demasiado rápido, nuestro cuerpo no tiene tiempo suficiente para enviar señales de saciedad al cerebro, lo que lleva a comer en exceso, se explica.
Un estudio reciente que fue publicado en la revista BMJ Open encontró que los participantes que comían despacio consumían menos calorías y se sentían más llenos que aquellos que comían apresuradamente.
Se informa que esto se debe en parte a que el cerebro tarda cerca de 20 minutos en registrar que estamos llenos, y al comer más despacio, le damos al cuerpo el tiempo necesario para procesar los alimentos y comunicar la saciedad, reduciendo así la probabilidad de consumir calorías en exceso.
Se recomienda comer con atención plena, que es descrita como una práctica que nos anima a prestar total atención a la experiencia de comer, que implica apreciar sabores, texturas y aromas de los alimentos, mientras somos conscientes de nuestras señales de hambre y saciedad.
Los beneficios de hacerlo son una mejor digestión, pues se mastican bien los alimentos y se saborea cada bocado; control de peso; y mayor disfrute.
Para practicar la alimentación consciente, nos recomiendan que intentemos dejar los utensilios entre bocados y enfocarnos en los sabores y texturas de la comida.
La relación entre comer despacio y vivir más tiempo, se indica, va más allá del control del peso, ya que las investigaciones destacan que los hábitos alimenticios pueden influir en el riesgo de enfermedades crónicas como las cardíacas, diabetes e hipertensión.
Comer rápido suele estar asociado, además, con elecciones alimenticias poco saludables. El consumo de comida rápida tiende a ser mayor entre quienes comen rápidamente
Incorporar más frutas, verduras, cereales integrales y proteínas magras en nuestra dieta, mientras comemos más despacio, puede fomentar un estilo de vida más saludable y potencialmente añadir años a nuestra vida, afirman.
Se recalca que adoptar el hábito de comer despacio puede requerir intención y práctica, y se sugiere empezar poco a poco; designar una comida al día como tu “comida lenta”; y crear rituales que fomenten el comer despacio, tales como encender una vela o decir una bendición antes de comer.



