Una dieta rica en alimentos ultraprocesados podría estar vinculada a un riesgo más alto de desarrollar la enfermedad de Crohn, sostiene un nuevo estudio que fue puiblicado en la revista Nutrients,
En este se analizaron investigaciones entre 2010 y 2025 y se encontró que un mayor consumo de ultraprocesados se relaciona de manera consistente con un riesgo más elevado de Crohn. Esta relación no fue tan clara para la colitis ulcerosa, se informó,
Los científicos se centraron en datos que correspondían a uno de los tres temas de este estudio:
- epidemiología, o causas y factores de riesgo
- mecanismos, o cómo funciona
- terapéutica, o tratamientos
Los investigadores también revisaron cómo los ultraprocesados afectan físicamente el sistema gastrointestinal. Ingredientes como emulsificantes, carragenina y maltodextrina pueden dañar la barrera intestinal, alterar la microbiota y promover inflamación, procesos que se observan en la enfermedad inflamatoria intestinal (EII)
Se indica que en 2019, alrededor de 4.9 millones de personas en el mundo vivían con enfermedad inflamatoria intestinal (EII),
Recordaron los expertos que las dietas altas en ultraprocesados suelen tener menos fibra y más aditivos, azúcares, sal y grasas saturadas, lo que puede empeorar síntomas o aumentar el riesgo de desarrollar enfermedades gastrointestinales.
Se aclaró que, aunque el estudio muestra una correlación, los autores advierten que otros factores —como el estrés, el estilo de vida acelerado y la falta de ejercicio— podrían influir tanto en el consumo de ultraprocesados como en el riesgo de Crohn.
Consejos para reducir los ultraprocesados:
- Basar las comidas en alimentos simples como frijoles y lentejas.
- Elegir granos enteros como arroz integral y avena.
- Consumir frutas y verduras variadas para apoyar la salud intestinal.
- Usar herramientas de cocina como ollas de cocción lenta o freidoras de aire.
- Aprender recetas básicas para depender menos de alimentos empaquetados.
- Buscar programas locales que faciliten el acceso a productos frescos.
Los expertos destacan que no es necesario hacer cambios drásticos: ya que pequeñas sustituciones constantes pueden mejorar la salud intestinal y reducir la inflamación.

